



El primer viernes de cada mes
dedicado al Sagrado Corazón De Jesús
"Inquieto es nuestro corazón hasta que descanse en tí". Esta afirmación de San Agustin expresa bien el tema de nuestra celebración en este Primer Viernes.
Espacios para la comunidad
Entre todos le damos vida a nuestra parroquia.

¡ Jesús te espera para Sanar tu corazón !
Todos los primeros Domingos de cada mes

Acción Católica
Un espacio para Adolescentes y Jóvenes.

Exploradores Argentinos de Don Bosco
La Naturaleza te espera para descubrirla.
Secretaría

Parroquia:
Virgen Madre
Mar - juev -
18 hs
Sabados 19 hs
Domingos 11 hs

Capilla:
Nuestra Señora de Itatí
Miércoles
18hs
sábados
a las 17.30 hs

Lecturas del día
Primera lectura
Fuente: Evangelizo
Domingo, 7 De Junio : Deuteronomio 8,2-3.14b-16a.
Moisés habló al pueblo diciendo:
"Acuérdate del largo camino que el Señor, tu Dios, te hizo recorrer por el desierto durante esos cuarenta años. Allí él te afligió y te puso a prueba, para conocer el fondo de tu corazón y ver si eres capaz o no de guardar sus mandamientos.
Te afligió y te hizo sentir hambre, pero te dio a comer el maná, ese alimento que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que el hombre no vive solamente de pan, sino de todo lo que sale de la boca del Señor.
No olvides al Señor tu Dios, que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud,
y te condujo por ese inmenso y temible desierto, entre serpientes abrasadoras y escorpiones. No olvides al Señor, tu Dios, que en esa tierra sedienta y sin agua, hizo brotar para ti agua de la roca,
y en el desierto te alimentó con el maná, un alimento que no conocieron tus padres."
Salmo
Fuente: Evangelizo
Domingo, 7 De Junio : Salmo 147,12-13.14-15.19-20.
¡Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión!
El reforzó los cerrojos de tus puertas
y bendijo a tus hijos dentro de ti.
El asegura la paz en tus fronteras
y te sacia con lo mejor del trigo.
Envía su mensaje a la tierra,
su palabra corre velozmente;
Revela su palabra a Jacob,
sus preceptos y mandatos a Israel:
a ningún otro pueblo trató así
ni le dio a conocer sus mandamientos.
Segunda lectura
Fuente: Evangelizo
Domingo, 7 De Junio : Carta I de San Pablo a los Corintios 10,16-17.
Hermanos:
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?
Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan.
Evangelio
Fuente: Evangelizo
Domingo, 7 De Junio : Evangelio según San Juan 6,51-58.
Jesús dijo a los judíos:
"Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".
Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?".
Jesús les respondió: "Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente".
MEDITATIO
Fuente: Evangelizo
Domingo, 7 De Junio : San Juan María Vianney
Si él mismo no lo hubiera dicho, hermanos míos, ¿quién de nosotros habría jamás comprendido que Jesucristo ha llevado el amor por sus criaturas hasta darnos su Cuerpo adorable y su Sangre preciosa, para alimento de nuestras almas? ¡Así es! ¡Hermanos míos, el alma se nutre de su Salvador!... ¡y tantas veces cómo lo desee!... ¡Oh abismo de bondad y de amor de un Dios por sus criaturas!...
San Pablo nos dice, hermanos míos, que el Salvador, revistiéndose de nuestra carne, ha escondido su divinidad y llevado la humillación hasta el anonadamiento. Instituyendo el sacramento adorable de la Eucaristía, ha velado también su humanidad, dejando únicamente aparecer las entrañas de su misericordia. Hermanos míos, ¡vean hasta dónde es capaz el amor de Dios por sus criaturas!... Hermanos míos, de todos los sacramentos, no hay otro comparable a la Eucaristía. (…)
San Juan nos dice que Jesucristo “habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin” (Jn1,1) y encontró el medio de subir al cielo sin dejar la tierra. Tomó el pan en sus manos santas y venerables, lo bendijo y lo transformó en su Cuerpo y el vino lo transformó en su preciosa Sangre. Dio a los sacerdotes, en la persona de sus apóstoles, el poder de hacer el mismo milagro cada vez que pronunciaran las mismas palabras. Con ese milagro de amor, pudo permanecer con nosotros, servirnos de alimento, consolarnos y tenernos compañía. (…)
Hermanos míos, ¡qué felicidad para un cristiano aspirar al gran honor de nutrirse del Pan de los ángeles!... Hermanos míos, si comprendiéramos la grandeza de la felicidad de recibir a Jesucristo, ¿no trabajaríamos continuamente para meritarlo?
Primera lectura
Fuente: Evangelizo
Sábado, 6 De Junio : Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 4,1-8.
Yo te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y en nombre de su Manifestación y de su Reino:
proclama la Palabra de Dios, insiste con ocasión o sin ella, arguye, reprende, exhorta, con paciencia incansable y con afán de enseñar.
Porque llegará el tiempo en que los hombres no soportarán más la sana doctrina; por el contrario, llevados por sus inclinaciones, se procurarán una multitud de maestros
que les halaguen los oídos, y se apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas.
Tú, en cambio, vigila atentamente, soporta todas las pruebas, realiza tu tarea como predicador del Evangelio, cumple a la perfección tu ministerio.
Yo ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima:
he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe.
Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese Día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su Manifestación.
Salmo
Fuente: Evangelizo
Sábado, 6 De Junio : Salmo 71(70),8-9.14-15ab.16-17.22.
Mi boca proclama tu alabanza
y anuncia tu gloria todo el día.
No me rechaces en el tiempo de mi vejez,
no me abandones, porque se agotan mis fuerzas;
Yo, por mi parte, seguiré esperando
y te alabaré cada vez más.
Mi boca anunciará incesantemente
tus actos de justicia y salvación,
Vendré a celebrar las proezas del Señor,
evocaré tu justicia, que es sólo tuya.
Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud,
y hasta hoy he narrado tus maravillas.
Entonces te daré gracias con el arpa,
por tu fidelidad, Dios mío;
te cantaré con la cítara,
a ti, el Santo de Israel.
Evangelio
Fuente: Evangelizo
Sábado, 6 De Junio : Evangelio según San Marcos 12,38-44.
Y él les enseñaba: "Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas
y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes;
que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad".
Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia.
Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre.
Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: "Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros,
porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir".
MEDITATIO
Fuente: Evangelizo
Sábado, 6 De Junio : Youssef Bousnaya
La misericordia no merece tan sólo ser alabada por la abundancia de favores, sino cuando procede de un pensar recto y misericordioso. Hay personas que dan y distribuyen mucho pero que no son consideras misericordiosas delante de Dios, y hay personas que no tienen nada, que no poseen nada, pero en su corazón se apiadan de todos. Estos, delante de Dios son considerados como perfectos misericordiosos y, en efecto, lo son. No digas, pues: “No tengo nada que dar a los pobres”; no te aflijas pensando que a causa de ello no puedes ser misericordioso. Si tienes algo, da eso que tienes; si no tienes nada, da, aunque sólo sea un pedazo de pan seco, con una intención verdaderamente misericordiosa y esto, delante de Dios, será considerado como misericordia perfecta.
Nuestro Señor, no ha loado a los que tiraban mucho en el cepillo; ha alabado a la viuda por haber echado dos pequeñas piezas que, con recta intención, había sacado de su indigencia para echarlas en el tesoro de Dios. Es reputado misericordioso delante de Dios el hombre que tiene piedad de sus semejantes; una intención recta sin efectos visibles es mejor que muchas obras notorias sin recta intención.
Primera lectura
Fuente: Evangelizo
Viernes, 5 De Junio : Segunda Carta de San Pablo a Timoteo 3,10-17.
Tú, en cambio, has seguido de cerca mi enseñanza, mi modo de vida y mis proyectos, mi fe, mi paciencia, mi amor y mi constancia,
así como también, las persecuciones y sufrimientos que debí soportar en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones no he tenido que padecer! Pero de todas me libró el Señor.
Por lo demás, los que quieren ser fieles a Dios en Cristo Jesús, tendrán que sufrir persecución.
Los pecadores y los impostores, en cambio, irán de mal en peor, y engañando a los demás, se engañarán a sí mismos.
Pero tú permanece fiel a la doctrina que aprendiste y de la que estás plenamente convencido: tú sabes de quiénes la has recibido.
Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús.
Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia,
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien.
Salmo
Fuente: Evangelizo
Viernes, 5 De Junio : Salmo 119(118),157.160.161.165.166.168.
Son muchos los que me persiguen y me oprimen,
pero yo no me desvié de tus prescripciones.
Lo primordial de tu palabra es la verdad,
y tus justos juicios permanecen para siempre.
Los poderosos me persiguen sin motivo,
pero yo temo únicamente tu palabra.
Los que aman tu ley gozan de una gran paz,
nada los hace tropezar.
Yo espero tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandamientos.
Yo observo tus mandamientos y tus prescripciones,
porque tú conoces todos mis caminos.
Evangelio
Fuente: Evangelizo
Viernes, 5 De Junio : Evangelio según San Marcos 12,35-37.
Jesús se puso a enseñar en el Templo y preguntaba: "¿Cómo pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David?
El mismo David ha dicho, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
Si el mismo David lo llama 'Señor', ¿Cómo puede ser hijo suyo?". La multitud escuchaba a Jesús con agrado.
MEDITATIO
Fuente: Evangelizo
Viernes, 5 De Junio : Catecismo de la Iglesia Católica
En la traducción griega de los libros del Antiguo Testamento, el nombre inefable con el cual Dios se ha revelado a Moisés, YHWH, es sustituido por el de Kyrios («Señor»). Desde entonces Señor ha sido siempre el nombre habitual para designar la divinidad del Dios de Israel. El Nuevo Testamento utiliza este sentido fuerte del título «Señor», tanto cuando se refiere al Padre, como también –y esta es la novedad- cuando se refiere a Jesús, reconocido así como Dios. Jesús mismo se atribuye, veladamente, este título cuando discute con los fariseos sobre el sentido del salmo 110; pero también de una manera explícita cuando se dirige a los apóstoles. A lo largo de su vida pública, sus actos de dominio sobre la naturaleza, sobre las enfermedades, sobre los demonios, sobre la muerte y sobre el pecado demuestran su soberanía divina.
Muy a menudo, en los evangelios, algunas personas se dirigen a Jesús llamándole «Señor». Este título hace patente el respeto y la confianza de los que se acercaban a Jesús y esperaban de él ayuda y curación. Bajo la moción del Espíritu Santo, este título expresa el reconocimiento del misterio divino de Jesús. En el encuentro con Jesús resucitado, es adoración: «¡Señor mío y Dios mío!» (Jn 20,28). Es entonces cuando adquiere una connotación de amor y de afecto que será característico de la tradición cristiana: «¡Es el Señor!» (Jn 21,7).
Atribuyendo a Jesús el título divino de Señor, las primeras confesiones de fe de la Iglesia afirman, desde el origen, que el poder, el honor y la gloria debidos a Dios Padre corresponden también a Jesús, ya que él es «de condición divina» (Fl 2,6) y el Padre ha manifestado esta soberanía de Jesús resucitándolo de entre los muertos y elevándolo a su gloria. Desde el comienzo de la historia cristiana, la afirmación del señorío de Jesús sobre el mundo y sobre la historia significa también el reconocimiento de que el hombre no debe someter su libertad personal, de manera absoluta, a ningún poder de la tierra, sino solamente a Dios Padre y a Jesucristo, el Señor: el César no es «el Señor»... También la oración cristiana está marcada por el título «Señor», ya sea en la invitación a la plegaria «el Señor esté con vosotros», ya sea en la conclusión «por Jesucristo nuestro Señor» y aún en el grito lleno de confianza y esperanza: «¡Amén. Ven Señor Jesús!» (Ap 22,20).

